Cantabria, un poco de historia

 

 

Las tierras de Cantabria, hace miles de años que estaban ya habitadas, como demuestran el arte rupestre de Altamira, descubierto en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola,  y las numerosas cuevas que existen en la región con diferentes muestras de arte prehistórico.

Pero es mucho después, a partir del conflicto bélico con el Imperio Romano, cuando aparece la primera referencia escrita al pueblo cántabro. Marco Poncio Catón, refiriéndose al río Ebro, describe que nace en la tierra de los cántabros.

La sociedad cántabra era  matriarcal,  viviendo del pastoreo y  la recogida de frutos, además de dedicarse a saquear los pueblos que habitaban el norte de la meseta. También desarrollaron la agricultura, al menos para obtener, a partir de la fermentación de cereales, una bebida similar a la cerveza.

Los romanos coinciden siempre, en sus escritos, en calificar al pueblo cántabro como bárbaro, salvaje y belicoso, caracterizado por su coraje e insumisión.

Los antiguos cántabros vivieron en la franja costera más montañosa del norte peninsular, en cuyas cumbres brotan  fuentes que dan vida a diversos ríos,  que fluyen hacia sus propias costas en el Cantábrico, y también hacia el Mediterráneo y Atlántico, lo que hace de este territorio un enclave muy especial.

Debido a los frecuentes saqueos que éstos llevaban a cabo en los territorios limítrofes,  y a la nada despreciable riqueza en minerales de sus asentamientos, durante la última mitad del siglo 1 a.c.,  comienza la invasión de Cantabria por parte de las legiones romanas.

Las guerras cántabras duraron más de diez años, culminando los romanos, finalmente, el dominio total de la península ibérica siendo emperador Augusto. En la campaña participaron 7 legiones romanas (más de 70.000 soldados).

Aún así,  durante el período de dominación, los cántabros fueron muy problemáticos para Roma, debido a su carácter rebelde y a sus ansias de libertad, por lo que jamás se sometieron del todo, y los intereses romanos en esta región no pasaron de alguna explotación minera y un único asentamiento de relativa importancia, Jullióbriga, localizado en los límites de la Meseta, más bien un puesto de vigilancia y defensa.

 

 

Ya en la Edad Media, enfrentamientos entre cántabros y visigodos,  llevaron a estos últimos, durante el reinado de Leovigildo, a ocupar parte del sur de Cantabria.

En el siglo XII, bajo el reinado de Alfonso VIII de Castilla, Las Cuatro Villas (Castro-Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera) consiguen sus fueros, convirtiéndose en puerta marítima del reino de Castilla.

En 1.248, naves cántabras intervienen en la Reconquista de Sevilla. De ahí que en su escudo aparecen la Torre del Oro, una nave y una cadena.

En 1.496 la Reina Isabel La Católica y su hija Dña. Juana de Castilla, parten del puerto de Laredo, con una gran flota, hacia Flandes, para desposarse, ésta última, con el Archiduque de Austria.

En 1.501, desembarca en Laredo, Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos.

En 1.502, Colón indica, a los Reyes Católicos, la arribada forzosa, a Laredo, de una de sus naves, en la que viaja Margarita de Austria, rumbo a Inglaterra.

En 1.504, Juana La Loca, vuelve a embarcar en Laredo.

En 1.529, Laredo es declarado, según Cédula Real, único puerto apto desde Avilés a Bilbao, para las expediciones a la recién descubierta América.

El Emperador Carlos V, desembarca en Laredo en el año 1.556, en su último viaje, camino del Monasterio de Yuste, donde murió.

En 1.559, desembarca en el puerto de Laredo el Rey Felipe II, que prosigue viaje a Valladolid.

En el siglo XVI la población rural de Cantabria se encuentra gravemente diezmada, debido a la peste, de alcance europeo, y al hambre. Es en el siglo XVII cuando empieza a recuperarse gracias al cultivo del maíz, cereal más generoso que los cultivados en la época, que contribuyó a mejorar la situación de la región.

En el siglo XVIII, El Bastón de Laredo entra en decadencia.

En 1778, los representantes de las jurisdicciones cántabras deciden constituir la provincia de Cantabria, aprobado en 1.776 por Carlos III.

En 1898 Cantabria sufrió un duro golpe económico, debido a la pérdida de las colonias españolas en América, quedando prácticamente anulado el tráfico marítimo de ultramar. La economía pasó a basarse principalmente en la ganadería, la pesca,  y agricultura a pequeña escala, en las que se cultivaba lo indispensable para el mantenimiento familiar.

En 1912,  finalizada la construcción del Palacio de la Magdalena, se ofrece como regalo al rey Alfonso XIII de Borbón, convirtiéndose parte del litoral cántabro en zona de veraneo de la nobleza. 

En la década de los sesenta, Cantabria comienza una nueva era de progreso, principalmente en el sector industrial, del que se beneficiaron, sobre todo Torrelavega, Maliaño, Reinosa y El Astillero, siendo Laredo el mayor beneficiario del sector turístico.

En 1983 se constituye la Comunidad Autónoma de Cantabria.