Castro Urdiales, un poco de historia

 

 

Iglesia de Santa María

La historia de Castro Urdiales se remonta a la época pre-romana. Se conocen dos asentamientos; un puerto en la época primitiva y una colonia en la época romana. Además, existen evidencias de habitantes en la prehistoria , fundamentalmente en la Cueva de "La Peña del Cuco" y en las Cuevas de "La Lastrilla", "La Dársena" y "Macizo de Juan Gómez", donde se han encontrado restos arqueológicos y manifestaciones de arte rupestre.

Plinio,  en sus escritos "Historia Natural" , sobre la costa del Cantábrico, menciona "El Puerto de los Sámanos", al que llama Portus Amanus. Más tarde, en el Siglo I, sitúa a la colonia Flaviobriga en este puerto, cuyos nativos, un grupo tribal pre-romano, se denominaban Los Sámanos. Estos estaban asentados en el valle que en la actualidad lleva su nombre. Se dedicaban a la pesca, la agricultura y la ganadería. La colonia romana, Flaviobriga, donde se encontraba el "Portus Amanus", tuvo un carácter militar y económimico, dedicado a la vigilancia costera y actividades mineras.

Ya en la Edad Media, en al año 1.163, El rey de Castilla Alfonso VIII concedió el fuero a la villa de Castro. En el siglo XIV, la villa de Castro Urdiales, tal como recoge el privilegio de Alfonso XI, del 5 de Junio de 1347, comprendía los siguientes lugares de la Junta de Sámano: Sámano, Otañes, Mioño, Lusa, Ontón y La Helguera, es decir, hasta el límite actual entre Cantabria y el País Vasco.

 

En los años que siguieron, Castro entró en un profundo declive, debido al desgaste que sufrió en sus continuas aportaciones para las contiendas de la época, en lucha por el dominio de las rutas comerciales.

En el año 1430, las Cortes de Castilla y León  recogen la grave crisis de la Villa de Castro.

A partir del descubrimiento de América, Castro resurge, acaparando la navegación a ultramar toda su actividad mercantil. En este priodo disminuye el comercio con la Europa Atlántica.

Las pestes, de finales del siglo XVI, y los temporales, hicieron descender la población, equiparándose al resto de villas cántabras, que corrieron igual suerte. En esta época, Castro pertenecía al Corregimiento de las Cuatro Villas, Bastón de Laredo,  que pervivió hasta principios del s. XIX.

La Guerra de la Independencia, contra los franceses, causó grandes pérdidas materiales y humanas a la villa, que resistió heroicamente al ejército invasor hasta que fue tomada en el año 1813.

 Años más tarde, al desaparecer el Bastón de Laredo, se constituye el Ayuntamiento de Castro Urdiales, el más oriental de Cantabria. A partir de ese momento y con la puesta en funcionamiento de las antiguas minas y de otras nuevas, comienza una etapa de resurgimiento económico, aumentando la población y su calidad de vida.

En la actualidad, Castro Urdiales, en contraste con el fuerte crecimiento urbano de estos últimos años, conserva ese aire marinero que caracteriza a los puertos del Cantábrico, siendo una de las localidades más turísticas del norte de España.

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