LAREDO, un poco de historia
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Laredo aparece, en sus primeros pasos por la
historia, como asentamiento de un poblado de pescadores en la ladera sur de
La Atalaya, allá por el año 757. Las primeras noticias escritas, en las que se
indica ese dato, se remontan al año
968, según cita en la obra “Antigüedades de España”, de P. Berganza, aunque
los historiadores nos hablan de un Laredo mucho mas antiguo, por las
incursiones de celtíberos, cartagineses, romanos y visigodos, así como restos
prehistóricos hallados en la Cueva de la Baja. En el año 1.068, Laredo es citado de nuevo, en el
Cartulario de Santa María del Puerto. En el año 1.200, el Rey Alfonso VIII otorga El
Fuero a Laredo, con 10 Km de costa y otros 10 hacia el interior, permitiendo pastar a sus rebaños en todo el
reino, como si del propio Rey fueran. En 1.242, Fernando III ratifica El Fuero, y
concede, a Laredo, el Privilegio de no ser apartado o enajenado de la Corona
Real. En 1.248, tres naves de Laredo, intervienen en la
Reconquista de Sevilla, destruyendo con la quilla de sus barcos, las defensas
formadas por cadenas, que dificultaban el acceso a la flota por el río
Guadalquivir. Por ello, y desde entonces, las armas de su escudo son: La
Torre del Oro, una cadena y tres buques de vela. En 1.254, se construye la muralla, cobijando en su
interior las seis ruas de la villa. En 1.255, Alfonso X, por Privilegio Real, reconoce
la participación de Laredo en la toma de Sevilla. En 1.296, se crea la Hermandad de las Marismas, suscrita
por las villas de San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo, Castro
Urdiales, Guetaria, San Sebastián, Fuenterrabía, Vitoria y Bermeo. En 1.346, Laredo es asolado por un terrible
incendio. En 1.348, La Peste, de alcance europeo, diezma su
población. En 1.349, Alfonso XI, le concede por Privilegio,
la libertad de pescar y salar. En 1.390, Enrique III, exime, a los pescadores de
Laredo, del pago de tasas. 4Fuero
de Laredo3 4 Imagen
de Cantabria3 4Escudos
y bandera de Laredo3 4Personajes
Ilustres3 4Cantabria,
un poco de historia3 |
Ya en el siglo XV era un importante puerto que comerciaba
con la Europa del Atlántico, y declarado en 1.529, según Cédula Real, único
puerto apto desde Avilés a Bilbao, para las expediciones a la recién
descubierta América, convirtiéndose, hasta final del siglo XVIII, en centro
político, administrativo y militar de las Cuatro Villas, “El Bastón de
Laredo”, que abarcaba desde la Villa de Castro Urdiales a la de San Vicente
de la Barquera, incluida la Villa de Santander. En 1.496 la Reina Isabel La Católica y su hija
Dña. Juana de Castilla, parten de Laredo, con una gran flota, hacia Flandes,
para desposarse, ésta última, con el Archiduque de Austria. En ese mismo año, Isabel La Católica, escribe desde Laredo
a Cristóbal Colón y recibe en audiencia al marino Juan de la Cosa. En 1.501, desembarca en Laredo, Catalina de
Aragón, hija de los Reyes Católicos. En 1.502, Colón indica, a los Reyes Católicos, la
arribada forzosa, a Laredo, de una de sus naves, en la que viaja Margarita de
Austria, rumbo a Inglaterra. En 1.504, Juana La Loca, vuelve a embarcar en Laredo. El Emperador Carlos V, desembarca en Laredo en el
año 1.556, en su último viaje, camino del Monasterio de Yuste, donde murió. En 1.559, desembarca el Rey Felipe II, que
prosigue viaje a Valladolid. Laredo padeció, en los siglos sucesivos, pestes, incendios
y saqueos, como el que llevó a cabo la armada francesa en 1.639. Todos estos
acontecimientos empobrecieron la villa, convirtiéndola en un espejismo de lo
que fue, perdiendo, en 1.801, el
Bastón que había ostentado durante siglos. En 1.805, marinos de Laredo participan en la
Batalla de Trafalgar. En 1.814, se toma el fuerte La Rochela, en La
Atalaya de Laredo, sometiendo a la guarnición napoleónica. El Rey Alfonso XII visita la villa en 1.882, y la
Reina Regente Maria Cristina, concede el tratamiento de Excelencia, al
ayuntamiento, en 1.894. En este tiempo, finales del siglo XIX, comienza a
resurgir Laredo, empezando a desarrollarse el crecimiento urbano fuera de la
antigua villa medieval, hoy conocida como Puebla Vieja. El momento de mayor crecimiento urbano, debido a
la afluencia turística, se produjo a principio de los años sesenta,
crecimiento que ha continuado hasta nuestros días y que nos muestra el Laredo
moderno de hoy, con amplias avenidas, paseos y parques. Todo ello en
contraste con el Laredo histórico, que
aún se conserva intacto. El visitante que llega a Laredo, además de
disfrutar de su playa y el abanico de comodidades que ofrece su
infraestructura, podrá viajar al pasado visitando las rúas de la Puebla
Vieja, con las iglesias de Sta. María, San Francisco o la ermita de San
Martín y Sta. Catalina, la Torre de los Cachupines, la del Corregimiento, la
casa de Zaráuz, y un sinfín de edificios que hoy forman un conjunto histórico
artístico de incalculable valor cultural. |